jueves, 7 de noviembre de 2019

Una llamada telefónica, un relato corto de Dorothy Parker


Una llamada telefónica, un relato corto de Dorothy Parker
Por favor, Dios, que llame ahora. Querido Dios, que me llame ahora. No voy a pedir nada más de ti, realmente no lo haré. No es mucho pedir. Sería tan poco para ti, Dios, una cosa tan, tan pequeña. Solo deja que llame ahora. Por favor, Dios. Por favor, por favor, por favor.
Si no pienso en eso, tal vez el teléfono suene. A veces lo hace. Si pudiera pensar en otra cosa. Si pudiera pensar en otra cosa. Quizá si cuento hasta quinientos de cinco en cinco, suene antes de que termine. Voy a contar lentamente. Sin trampas. Y si suena cuando llegue a trescientos, no voy a parar, no voy a contestar hasta que llegue a quinientos. Cinco, diez, quince, veinte, veinticinco, treinta, treinta y cinco, cuarenta, cuarenta y cinco, cincuenta… Oh, por favor, llama. Por favor.
Esta es la última vez que voy a mirar el reloj. No voy a mirar de nuevo. Son las siete y diez. Dijo que llamaría a las cinco. “Te llamaré a las cinco, cariño.” Creo que fue en ese momento que dijo: “cariño”. Estoy casi segura de que fue en ese momento. Sé que me llamó “cariño” dos veces, y la otra fue cuando me dijo adiós. “Adiós, cariño.” Estaba ocupado, y no puede hablar mucho en la oficina, pero me llamó “cariño” dos veces. Mi llamada no puede haberlo molestado. Sé que no debemos llamarlos muchas veces; sé que no les gusta. Cuando lo haces ellos saben que estás pensando en ellos y que los quieres, y hace que te odien. Pero yo no había hablado con él en tres días, tres días. Y todo lo que hice fue preguntarle cómo estaba, justo como cualquiera puede llamar y preguntarle. No puede haberle molestado eso. No podía haber pensado que lo estaba molestando. “No, por supuesto que no”, dijo. Y dijo que me llamaría. Él no tenía que decir eso. No se lo pedí, en verdad no lo hice. Estoy segura de que no lo hice. No creo que él prometa llamarme y luego nunca lo haga. Por favor, no le permitas hacer eso, Dios. Por favor, no.
“Te llamaré a las cinco, cariño.” “Adiós, cariño.” Estaba ocupado, y tenía prisa, y había gente a su alrededor, pero me llamó “cariño” dos veces. Eso es mío, mío. Tengo eso, aunque nunca lo vea de nuevo. Oh, pero es tan poco. No es suficiente. Nada es suficiente si no lo vuelvo a ver. Por favor, déjame volver a verlo, Dios. Por favor, lo quiero tanto. Lo quiero mucho. Voy a ser buena, Dios. Voy a tratar de ser mejor persona, lo haré, si me dejas verlo de nuevo. Si lo dejas que me llame. Oh, deja que me llame ahora.
Ah, no desprecies mi oración, Dios. Tú te sientas ahí, tan blanco y anciano, con todos los ángeles alrededor y las estrellas deslizándose en tu entorno. Y yo te vengo implorando por una llamada telefónica. Ah, no te rías, Dios. Verás, tú no sabes cómo se siente. Estás tan seguro, allí en tu trono, con el gran azul remoloneando debajo de ti. Nada puede tocarte, nadie puede torcer tu corazón en su mano. Esto es sufrimiento, Dios, esto es sufrimiento malo, malo. ¿No me ayudarás? Por el amor de tu Hijo, ayúdame. Dijiste que harías lo que se te pidiera en su nombre. Oh, Dios, en el nombre de tu único y amado Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, que me llame ahora.
Tengo que parar esto. No debo ser así. Veamos. Supón que un hombre joven dice que va a llamar a una chica, y luego pasa algo y no lo hace. No es tan terrible, ¿verdad? ¿Por qué? Está pasando en todo el mundo en este mismo momento. Oh, ¿qué me importa lo que esté pasando en todo el mundo? ¿Por qué no puede sonar el teléfono? ¿Por qué no puede? ¿Por qué no? ¿No podrías sonar? Vamos, por favor, ¿no? Maldita cosa fea y brillante. ¿Es que te haría daño sonar? Oh, eso te haría daño. ¡Maldita sea! Voy a arrancar tus raíces sucias de la pared y te romperé esa cara negra y engreída en pequeños trozos. Vete al infierno.
No, no, no. Tengo que parar. Tengo que pensar en otra cosa. Esto es lo que voy a hacer. Voy a poner el reloj en la otra habitación. Entonces no podré verlo. Si quisiera mirarlo, tendría que entrar al dormitorio, y eso sería algo que hacer. Tal vez, antes de que yo lo vea de nuevo, él me llame. Voy a ser tan dulce con él, si me llama. Si dice que no puede verme esta noche, le diré: “No te preocupes, está bien, cariño. En serio, por supuesto que está bien.” Voy a ser exactamente como era cuando lo conocí. Entonces tal vez le guste de nuevo. Yo era siempre dulce, entonces. Oh, es tan fácil ser dulce con la gente antes de amarla.
Creo que todavía debo gustarle un poco. No me habría llamado “cariño” dos veces hoy si ya no le gustara. No todo se ha perdido si todavía le gusto un poco, aunque sea solo un poquito. Verás, Dios, si dejaras que me llamara, no tendría que pedirte nada más. Sería dulce con él, sería alegre, justo del modo en que solía ser, y entonces él me amará otra vez. Y entonces yo nunca tendría que pedirte nada más. ¿No ves, Dios? Así que, ¿dejarías que me llame ahora? ¿Podrías, por favor, por favor?
¿Me estás castigando, Dios, por haber sido mala? ¿Estás enojado conmigo? Oh, pero, Dios, hay personas tan malas; no puedes castigarme solo a mí. Y no hice tanto mal, no podía haber sido tanto. No le hice daño a nadie, Dios. Las cosas solo son malas cuando se lastiman personas. No herí una sola alma, tú lo sabes. Tú sabes que no hice mal, ¿no, Dios? Así que, ¿dejarás que me llame ahora?
Si no me llama, voy a saber que Dios está enojado conmigo. Voy a contar a quinientos de cinco en cinco, y si no me ha llamado entonces, sabré que Dios no va a ayudarme nunca más. Esa será la señal. Cinco, diez, quince, veinte, veinticinco, treinta, treinta y cinco, cuarenta, cuarenta y cinco, cincuenta, cincuenta y cinco… Hice mal. Yo sabía que hacía mal. Muy bien, Dios, mándame al infierno. Crees que me asustas con tu infierno, ¿no? Eso piensas. Que tu infierno es peor que el mío.
No debo. No debo hacer esto. Supón que se le hizo tarde para llamarme; no hay que ponerse histérica. Tal vez no va a llamar; tal vez ya viene para acá sin llamar por teléfono. Se desconcertará si ve que he estado llorando. No les gusta que llores. No llores. Pido a Dios que pudiera hacerlo llorar. Me gustaría poder hacerlo llorar y rodar por el suelo y sentir su corazón pesado, grande y supurante dentro de él. Me gustaría poder hacerle pasar un infierno.
Él no me desea un infierno a mí. Ni siquiera sé si sabe lo que siento por él. Me gustaría que lo supiera, pero sin yo decirle. No les gusta que les digas que te han hecho llorar. No les gusta que les digas que eres infeliz por culpa de ellos. Si lo haces, piensan que eres posesiva y exigente. Y luego te odian. Te odian cada vez que dices algo que realmente piensas. Siempre tienes que seguir con los jueguitos. Oh, pensé que no era necesario, yo pensaba que esto era tan grande que podía decir lo que quería. Supongo que no se puede, nunca. Supongo que no hay nada lo suficientemente grande como para eso, jamás. ¡Oh, si él me llamara, no le diría que había estado triste por su culpa! Odian a la gente triste. Sería tan dulce y alegre que no podría evitar encariñarse conmigo. Si tan solo me llamara. Si tan solo me llamara.
Tal vez eso está haciendo. Tal vez viene para acá sin llamarme. Tal vez está en camino. Quizá le ocurrió algo. No, nada puede pasarle a él. No puedo siquiera imaginar tal cosa. Nunca me lo imagino atropellado. Nunca lo he visto tirado, quieto y largo y muerto. Me gustaría que estuviera muerto. Es un deseo terrible. Es un deseo encantador. Si estuviera muerto sería mío. Si estuviera muerto nunca pensaría en hoy y estas últimas semanas. Solo recordaría los tiempos espléndidos. Todo sería hermoso. Me gustaría que estuviera muerto. Me gustaría que estuviera muerto, muerto, muerto.
Qué tontería. Es una tontería ir por ahí deseando que personas mueran, tan solo porque no te llamaron a la hora que dijeron. Tal vez el reloj se adelantó, no sé si tiene la hora correcta. Quizá su tardanza no es real. Cualquier cosa podría haberlo retrasado un poco. Tal vez tuvo que quedarse en la oficina. Tal vez fue a su casa, para llamarme desde ahí, y alguien lo visitó. No le gusta llamarme delante de la gente. Tal vez está preocupado, aunque sea un poco, de tenerme esperando. Puede que incluso espere que yo lo llame. Yo podría hacer eso. Podría llamarlo.
No debo. No debo, no debo. Oh, Dios, por favor, no me dejes hacerlo. Por favor, prevén que me atreva. Yo sé, Dios, tan bien como tú, que si se preocupara por mí habría llamado sin importar dónde esté ni cuánta gente tiene alrededor. Por favor hazme saberlo, Dios. No te pido que me lo hagas fácil ni me ayudes; no puedes hacerlo, aunque pudiste crear un mundo entero. Solo hazme saberlo, Dios. No me dejes seguir con esperanzas. No quiero seguir reconfortándome. Por favor, no dejes que me llene de esperanzas, querido Dios. No, por favor.
No voy a llamarlo. Nunca lo llamaré de nuevo mientras viva. Puede pudrirse en el infierno antes de que lo llame. No hace falta que me des fuerza, Dios, ya la tengo. Si él me quiere, puede tenerme. Él sabe dónde estoy. Él sabe que estoy esperando aquí. Él está tan seguro de mí, tan seguro. Me pregunto por qué nos odian tan pronto están seguros de una. Pienso que sería tan dulce estar seguro.
Sería tan fácil llamarlo. Entonces sabría todo. Tal vez no sería tan tonto. Tal vez no le molestaría. Tal vez hasta le gustaría. Tal vez ha estado tratando de llamarme. A veces la gente trata y trata de llamar a alguien, pero el número no responde. No estoy diciendo eso para confortarme, eso pasa de verdad. Tú sabes que ocurre de verdad, Dios. Oh, Dios, mantenme lejos de ese teléfono. Mantenme lejos. Permíteme quedarme con un poco de orgullo. Creo que voy a necesitarlo, Dios. Creo que será lo único que tendré.
Oh, ¿qué importa el orgullo cuando no puedo soportar estar sin hablarle? Este orgullo es tan tonto y miserable. El verdadero orgullo, el grande, consiste en no tener orgullo. No estoy diciendo eso solo porque quiera llamarlo. No. Eso es verdad, yo sé que es verdad. Voy a ser grande. Voy a librarme de los orgullos pequeños.
Por favor, Dios, impídeme llamarlo. Por favor, Dios.
No veo qué tiene que ver el orgullo aquí. Esto es una cosa demasiado pequeña para meter el orgullo, para armar tal alboroto. Puede que lo haya malinterpretado. Tal vez él me dijo que lo llamara a las cinco. “Llámame a las cinco, cariño.” Él pudo haber dicho eso, perfectamente. Es muy posible que no haya escuchado bien. “Llámame a las cinco, cariño.” Estoy casi segura de que eso dijo. Dios, no me dejes decirme estas cosas. Hazme saber, por favor, hazme saber.
Voy a pensar en otra cosa. Voy a sentarme en silencio. Si pudiera quedarme quieta. Si pudiera quedarme quieta. Tal vez pueda leer. Oh, todos los libros son acerca de personas que se aman verdadera y dulcemente. ¿Qué ganan escribiendo eso? ¿No saben que no es verdad? ¿Acaso no saben que es una mentira, una maldita mentira? ¿Por qué deben escribir esas cosas, si saben cómo duele? Malditos sean, malditos, malditos.
No lo haré. Voy a estar tranquila. Esto no es nada para alterarse. Mira. Supón que fuera alguien que no conozco muy bien. Supón que fuera otra chica. Entonces marcaría el teléfono y diría: “Bueno, por amor de Dios, ¿qué te ha pasado?” Eso haría, sin pensarlo apenas. ¿No puedo ser casual y natural solo porque lo amo? Puedo serlo. Honestamente, puedo serlo. Lo llamaré, y seré tan ligera y agradable. A ver si no lo haré, Dios. Oh, no dejes que lo llame. No, no, no.
Dios, ¿realmente no vas a dejar que llame? ¿Seguro, Dios? ¿No podrías, por favor, ceder? ¿No? Ni siquiera te pido que dejes que llame ahora, Dios, solo que lo haga dentro de un rato. Voy a contar quinientos de cinco en cinco. Voy a hacerlo despacio y con parsimonia. Si no ha telefoneado entonces, lo llamaré. Lo haré. Oh, por favor, querido Dios, querido Dios misericordioso, mi Padre bienaventurado en el cielo, ¡que llame antes de entonces! Por favor, Dios. Por favor.
Cinco, diez, quince, veinte, veinticinco, treinta, treinta y cinco…

jueves, 31 de octubre de 2019

Los amigos y el cerebro

Además de abrir nuestro conocimiento a personas diversas, hacer amigos o convivir con otras personas nos ayuda a:
*** Reducir el estrés. Tener una charla con personas en una comunicación desinteresada, que sabes que no te juzgarán y que por el contrario te ayudarán, relaja; sentirnos apoyados baja nuestras angustias y preocupaciones.
*** Contribuyen a mejorar la salud en general. Diversos estudios han señalado que el autocuidado se incrementa cuando convivimos con otras personas; para pacientes de diversas enfermedades, sentir el apoyo de un amigo hace que la percepción del dolor disminuya y en muchas ocasiones, la preocupación sincera de nuestros amigos, sus sugerencias sobre nuestra salud, pues obviamente contribuyen a nuestra mejoría. Me encanta ver por ejemplo en mi colonia, un grupo de mujeres adultas que se arreglan y se animan unas a otras a salir de casa, divertirse, ejercitarse, participar en las actividades de la comunidad, etc. Son mujeres que se mantienen saludables y sonrientes. Algunas de ellas viven prácticamente solas y la compañía de sus vecinas y amigas es fundamental para su ánimo.
*** Tener amigos ayudan a aumentar la agudeza mental. La interacción humana es un factor que estimula el cerebro. El solo hecho de sostener una conversación o pensar en una realidad diferente a la propia dinamiza la actividad cerebral.

Es una maravilla leer o escuchar conferencias sobre el comportamiento de nuestro cerebro cuando convivimos con otros seres humanos, por ejemplo, la forma en que nuestros ritmos cardiacos y flujos sanguíneos se coordinan. Las mejores amistades incluso comparten hasta las ondas cerebrales

Entra al link del podcast donde escucharás mas información y además, un maravilloso cuento de Gabriel Rodríguez Liceaga

https://mx.ivoox.com/…/amigos-cerebro-audios-mp3_rf_4376158…

miércoles, 29 de agosto de 2018

EL AUTOESTIMA

Por favor, dele una leida a este artículo que apareció originalmente en Noticias Médicas de msn.com

Últimamente he visto como los estragos de la baja autoestima produce individuos no solo inseguros e insatisfechos con su propia vida, sino la energía negativa que generan para los demás y para ellos mismos.

Lamentablemente, son pocas las probabilidades de que alguien ayude y de la mano (la gente se reúne con gente que lo hace sentir bien). Alguien con baja autoestima repele la compañía de sus semejantes y ello trae consigo tristeza y en ocasiones, depresión.

Evalúese, sea honesto consigo mismo y haga algo bueno por usted y por los demás.

***

Vidal Schmill nos explica cuáles son los pilares de la autoestima infantil, cómo formarlo y qué debes preguntarte para saber qué tanto amor propio le estás inculcando a tu hijo y cómo estás tú en este sentido como padre de familia.

Los pilares de la autoestima infantil son:

Autoeficacia. Percibirse como capaz de afrontar y resolver los desafíos en tu vida.
Autodignidad. Percibirse como merecedor de amor, afecto y lo bueno que tiene la vida.

Cuestionario exploratorio de autoestima infantil:

  • Rechazo los cumplidos que recibo (“Oh, no es nada… En realidad no soy inteligente; simplemente tengo buena suerte”…)
  • Invento excusas para explicar por qué me veo bien (“Gracias a mi peluquero, es capaz de hacer que un sapo parezca un príncipe”… “Créeme, es gracias a mi guardarropa”. “El verde es mi color”)
  • Le otorgo el crédito a los demás cuando en realidad yo me lo merezco (“Gracias a Miguel, sin él yo no sería nada”… “María hizo todo el trabajo; yo sólo la ayudé”).
  • Pongo de referencia a otras personas cuando hablo (“Mi marido dice”… “A mamá le parece”… “Mónica me dice siempre que”…)
  • Apoyo mis opiniones en los demás (“¿No es cierto que así es esto, amor?”… “Eso fue lo que dije, ¿no es cierto, Martha? … “Pregúntale a mi marido, él se lo dirá…)
  • 6. Me niego a comprar algo que me gusta, no porque piense que no me lo puedo permitir (aunque éste puede ser el motivo que alego para no hacerlo), sino porque pienso que no me lo merezco.
  • No compro algo porque pienso que lo tengo que comprar para otra persona, aunque no sea necesario este sacrificio.
  • Evito darme gustos como por ejemplo flores, vino o lo que sea, que me encantan porque considero que es un despilfarro.
  • “Me gusta” que me llamen usando algún mote o apodo con implicaciones peyorativas o despectivas.
  • Cuando mi pareja me da un regalo, inmediatamente pienso “Debe haberle comprado otra igual a otra mujer o me lo da para no quedar mal”.
  • Cambio de opinión o de manera de pensar porque alguien da muestras de desaprobación.
  • Me siento deprimido o angustiado cuando alguien no está de acuerdo conmigo.
  • Hago cosas que no quiero para otra persona y me siento resentido porque no me atreví a decirle que no.
  • Pido permiso para hablar o para comprar algo o para hacer cualquier cosa a una persona importante en mi vida porque temo su desagrado.
  • Trato de impresionar a los demás con mis “conocimientos” de algo o teniendo la razón o la última palabra.

martes, 28 de agosto de 2018

Try Walking in my Shoes


Hace un par de semanas en un viaje en avión me tocó observar por lo menos a tres personas mayores con un alto grado de obesidad, no sé si mórbida o extrema. El hecho es que para su movilidad requerían no solo de la asistencia de sus acompañantes, sino que personal de la propia aerolínea debía atender y llevar a cabo ciertos protocolos para la atención a estos pasajeros.

Desconozco si la razón de su incapacidad motriz se debía a la obesidad o a algún otro padecimiento, el hecho es que para mí fue no solo revelador, sino una señal de alerta sobre la forma en que deseo llegar al futuro.

Siempre he sido independiente y he amado poder desplazarme con libertad a un lugar u otro.

Padezco obesidad y como muchas y muchos, he pasado por dietas, pastillas, remedios, tés, licuados, etc. buscando la solución más fácil para mi condición ¿Me ha limitado o estorbado mi condición para hacer lo que he querido? La verdad es que no, pero creo que es un hecho que mientras más saludables nos mantengamos, gozaremos de una vejez más dinámica e independiente.

Tengo a la mano los mejores y peores ejemplos sobre sedentarismo y actividad. Y los aprecio.

Como ya he mencionado, he pasado por todo. En conversaciones con amigas donde nos preguntamos si ya hiciste esta u otra dieta, si ya probaste los productos de tal o cual marca, si ya leíste el libro de la antidieta, la dieta de la clínica x, “tu puedes adelgazar”, etc. pareciera que llenamos una check list a la que en cada punto damos una respuesta afirmativa.

Tengo 47 años y recientemente intenté unirme a un grupo de zumba en donde con bailes, brincos y flexiones un grupo de mujeres intenta (o logra) tener una condición óptima y bajar de peso. No me gustó.

Entonces en un acto de reflexión y tomando los buenos ejemplos decidí volver a realizar mis rutinas de caminatas. Es la cosa más sencilla, saludable y entretenida del mundo: me permite reflexionar, oxigenarme, observar, generar ideas, relajarme, etc.

Además, planeo viajar próximamente y solo hay una manera de conocer y recorrer las ciudades: CAMINANDO.

He encontrado un montón de beneficios en mi experiencia personal, pero si aún consideran necesario una lista (porque amo las listas), aquí va:


  • Fortalece el corazón y reduce complicaciones cardiovasculares
  • Mejoras tu función cognitiva
  • Caminar relaja y elimina el estrés y la depresión
  • Previene la diabetes
  • Mejora la resistencia cardiorrespiratoria
  • Ayuda a combatir el cáncer de seno
  • Reduce el desarrollo de cáncer de colon
  • Caminar brinda mayor densidad ósea
  • Evita la obesidad y depósitos de celulitis
  • Mejora la vida sexual
  • Aumenta los niveles de Vitamina D.
  • Ayuda a perder peso.
  • Ayuda a tomar menos medicamentos.
  • Mejora la circulación.
  • Tonifica piernas, gluteos y abdominales.
  • Caminar te da energía
  • Te hace feliz
  • Prolonga la vida
  • Mejora el estado de ánimo
  • Fortalece los músculos
  • Mejora el sueño
  • Disminuye la pérdida de la memoria
  • Reduce el riesgo de Alzheimer
  • Mejora la forma en la que envejecemos
  • Combate las enfermedades genéticas
  • Disminuye las probabilidades de padecer resfriados o gripes
  • Mejora la sociabilidad

#Caminata
#Salud

viernes, 24 de agosto de 2018

Otro arranque

Creo que publicar en blogs, videos, fotografías no significa que nuestra vida sea ejemplar, sino mas bien que nos gusta compartir. Por lo menos en mi caso

Así que de nuevo agarramos impulso y volvemos a publicar en este espacio de temas que son de nuestro interés (hablo en plural ya que espero tener la colaboración de mi hijo adolescente):


  • POLÍTICA
  • LITERATURA
  • CINE
  • ARTE
  • FAMILIA
  • CRIANZA
  • ADOLESCENCIA
  • COCINA
  • MANUALIDADES
  • PASEOS Y VIAJES
Esperamos ahora expandirnos a otras redes sociales y sobre todo captar su interés y que sigamos coincidiendo en los asuntos que mas nos conectan.

Un beso y hasta siempre

Patty Bazaldúa

jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Porqué es bueno hablar sobre sexualidad con los hijos?

1. Porque establecemos un canal de comunicación con nuestros hijos a travéz de la confianza.

2. Porque se refuerza el vínculo entre padres e hijos.

3. Porque el mundo en el que viven ahora los menores, es muy diferente al pueblo de 10 cuadras en el que nosotros vivimos; nos guste o no, los dejamos solos o con extraños mucho tiempo y ellos deben saber distinguir y exigir (es un derecho) la protección de su cuerpo.

4. Porque los contenidos a los que están expuestos en medios de comunicación, electrónicos y publicidad pueden llegar ser agresivos o incomprensibles y para eso tendremos que estar ahí los padres, sus cuidadores y sus maestros, para despejar cualquier duda que pudiera surgir de esta exposición.

5. Porque vivimos en un mundo donde rendimos tributo a la belleza, al físico y a su uso como medio de seducción y la tentación de la imitación es enorme.

6. Porque si en el pasado nuestras dudas de sexualidad la resolvieron nuestros desinformados amigos, es tiempo que nos demos la oportunidad como padres de tener canales de comunicación efectivos con nuestros hijos y sobre todo, evitar malas influencias, percepciones o información erronea o equivocada.

7. Porque tenemos que aprender que SEXUALIDAD no es igual que GENITALIDAD. Informémonos y quitemonos los miedos.

8. Porque a través de la información, formamos personas más seguras y preparadas.

9. Porque la sexualidad NO ES PECADO, es comunicación, placer, afecto y responsabilidad.

10. Porque nuestros hijos merecen amarse, aceptarse y respetarse a si mismos.

11. Porque la sexualidad es algo natural en el ser humano.

12. Porque la sexualidad es un derecho pero tambien implica obligaciones y nuestros hijos deben saberlas.

13. Porque no somos sus amigos, somos sus padres.

14. Por esto: http://www.proyectodiez.mx/el-abuso-sexual-infantil-tiene-…/

15. Porque nuestros hijos, merecen ser mas felices de lo que nosotros hemos sido.

jueves, 25 de agosto de 2016

La educación que perdimos con los medios electrónicos, tampoco la aprendimos en casa

Entre las múltiples formas en que los medios electrónicos y redes sociales nos han venido a cambiar o influir en la vida, está obviamente la forma en que nos relacionamos.

Parece que sentados frente a la computadora, con el móvil y la tablet a mano, dominamos y estamos en contacto con el mundo entero !Y es fascinante! Es entretenido, facilitador, accesible, etc.

Pero también ha tenido una repercusión que puede llegar a ser para muchos, muy ofensiva.

Creo que nos hemos perdido en la practicidad y hemos obviado las necesidades afectivas de nuestros amigos, familiares, conocidos, etc.

Todos caemos en los vicios. Nos parece irrelevante aceptar una invitación en un evento de Facebook, dando por entendido que aunque hayas presionado la opción ACEPTAR, eso puede o no puede suceder; dejamos mensajes a través de diversos medios en "visto" sin tener la amabilidad de responder o aclarar que de momento, no te es posible continuar con la conversación.

Muchas de las conductas de esta falta de empatía llega a la ofensa, la burla e inclusive, el delito.

Hemos caído en la vulgaridad al pensar que, con esta familiaridad de "vernos" todos los días a través de las redes, podemos faltar a la cortesía.

Tenemos una generación que esta creciendo conectada, pero entonces también creo que tenemos la responsabilidad de hacerles entender, que la cortesía y el respeto se vive en casa, en la calle y en las pantallas.

lunes, 15 de agosto de 2016

El batido del día

Como ya les he contado, me he vuelto fanática de los batidos porque no solo me facilitan la vida, sino porque en un solo, cubro diversas necesidades alimenticia.

El de hoy fue con:

*Leche
*Plátano
*Nueces
*Almendras
*Avena

Salud!

viernes, 12 de agosto de 2016

¿Deporte? No en este país

Ya los políticos no son como antes. En años anteriores, ante una crisis de gobernabilidad (74% de desaprobación del desempeño del Presidente Peña Nieto) nos regalaban un partido de futbol contra equipos mucho menores pero el triunfo nos hacia hincharnos como pavorreales y olvidarnos de las carencias por unos días; bueno, hasta una reina de belleza tuvimos!!!
Ahora no, ni para eso damos. Nos quedamos frustrados y quejándonos viendo el medallero en los Juegos Olímpicos completamente vacío para nuestro País.
Claro que una gran parte de la culpa está en el gobierno y sus representantes. Han sobado el tema de la reforma educativa en todo lo que va del sexenio y, para quienes tenemos hijos en escuela pública, el cambio no mas no aparece y mucho menos da resultado. Al país y sus políticos no les interesa ni el deporte ni las artes, les urge mas bien comprarse la casa en la zona acomodada, hacer negocios, viajar junto con la familia a costa del erario, planear una vida lejos de este país y para muchos, sostenerse agarrado del cinismo o del descaro, para las próximas elecciones.
No veo ningún político mexicano que esté interesado en proyectar una imagen del país ganadora o innovadora, de ser así, tendríamos como en China todo el aparato estatal aplicado a formar atletas que les digan al mundo la fortaleza y superioridad de los mexicanos.
No le creo a ningún político o funcionario relacionado con el deporte en este país que su interés es el fomento a estas disciplinas entre niños y jóvenes porque de ser así, el principal directivo no llevaría y atendería descaradamente a su novia en las Olimpiadas, sabiendo que en esos eventos no tendría tiempo de atenderla por resolver los problemas que pudieran tener los atletas. Pero no es así. Si con eso no nos quedan claras las prioridades, entonces cómo.
Si, ellos tienen gran parte de culpa; ellos cobran por ese trabajo que no hacen y para el cual, no están capacitados. Primer acto de corrupción.
Y efectivamente, la corrupción en las asociaciones civiles configuradas como Federaciones deportivas, pareciera que conjuntan el binomio perfecto.
Pero también en casa compartimos culpa.
En cuántas casas privilegiamos la televisión, el consumo de bebidas y sustancias tóxicas, entre otras, frente a la actividad física. O entonces porqué tenemos los índices de obesidad que tenemos?
De la mentalidad ganadora, el acompañamiento, la convivencia y la comunicación, ni hablamos.
Si, el sistema mexicano nos obliga a padres y madres a permanecer fuera de casa y ausentes de las vidas de nuestros hijos; si, no hay escuelas de deportes cercanas, accesibles y gratuitas en casi ninguna de las colonias en las que vivimos; si, si queremos enseñar a nuestros hijos deportes o artes debemos hacer una inversión económica extra; si, los parques cercanos a nuestras casas son nidos de fauna y flora nociva, sin contar con los nichos de delincuencia que se apropian de ellos; si, nos hemos quedado con la idea de "lo que importa es competir"...
Pero entonces, qué hacer?
La acción desde la ciudadanía es fundamental. La presión que pudiéramos ejercer hacia nuestros gobernantes es impostergable. Exigir también implica movernos y actuar. ¿Estamos dispuestos a ello?

 

jueves, 11 de agosto de 2016

Trabajamos demasiado

Recientemente vi unos resultados de la OCDE que indican que los mexicanos trabajamos muchísimo y ganamos muy poco.

Una de las causas principales es que hay poca ocupación de mujeres principalmente y de rangos de edad que ya no son "productivos" para muchas empresas.

Las mujeres hemos luchado por muchos años por tener una presencia importante en el mercado laboral, pero me pregunto ¿Para qué? ¿Para que el 70% se diga inconforme con su trabajo? ¿Para vivir estresadas, enfermas, frustradas, etc.?

Esa respuesta no la tengo yo.

Lo que si me queda claro, es que además de esta lucha constante por reconocimiento (económico, profesional, social, etc.) las mujeres no descansamos. Queremos ser excelentes madres, las mejores profesionistas, las mas puntuales, involucrarnos en tareas altruistas, desarrollarnos profesionalmente, aprender cosas nuevas cada día, tener salud y belleza y mantenernos en equilibro emocional... NO SE PUEDE!!!!

Mucho menos cuando nos diversificamos y aceptamos opiniones y presiones de los demás. Si una amiga te dice que te involucres en un proyecto en el que ella si esta interesada, lo haces comprometida por la amistad; si otra te dice que te vuelvas vegana, lo haces porque supones que eso mejorará tu salud; y así una cuenta interminable de situaciones y circunstancias que nos llevan a decir a todo que si... Y A ENLOQUECER.

Aprendamos a decir NO!

Por nuestra salud, por nuestro equilibrio, por nuestra familia.

Aprendamos a establecer prioridades, marcar tiempos, organizarnos, disciplinarnos y sobre todo: Pedir ayuda.

Ya es tiempo de ser NOSOTRAS