martes, 18 de enero de 2022

Soy la mujer que... ama caminar, pero con Ellos (02/52)

 

Porque es necesario, porque relaja, porque es bueno para la salud, etc. camino todos los días. Un tramo lo hago del transporte público a mi casa y luego más tarde, hago otro paseo después de la comida.

Debo decir que la primera caminata la padezco, bajo del transporte sintiendo que traigo el COVID impregnado en el cuerpo y en la ropa y de inmediato me baño en spray sanitizante, me embarro las manos de gel antibacterial y me aseguro de que el cubre boca esté bien colocado. Luego camino por unos minutos bajo el sol de las 3 de la tarde, entre gente y puestos callejeros, cargada de mi bolso, la lonchera y la chamarra o el sweater que ya no soporto encima. Así voy molesta e incómoda por todo lo que cargo, por lo que sudo, por el maquillaje cayéndose, en fin. Lo sufro

Lo único que me agrada es ir escuchando artículos, editoriales y columnas de opinión que previamente bajo y copio. Me entretiene (que no relaja) ir aprendiendo conceptos e ideas y estar al tanto de lo que pasa en política y seguridad en el país.

Pero debo admitir que el paseo que más disfruto es el que hago después de la comida con mi perra y con mi hijo. Vamos al parque de la colonia, que en ese horario está prácticamente solo y podemos quitarle la correa.

Amo verla correr. Tan libre, tan larga, tan ágil. Arya, mi perra, tiene apenas un año y meses. Es una cachorra aún y necesita todos los días hacer estos paseos para desestresarse de vivir en un espacio pequeño.

Me encanta la forma en que se alarga y casi vuela por los pequeños montículos y los segundos que tarda apenas en alcanzar el palo que mi hijo le lanza para que se lo lleve de regreso.

Verlos es un respiro y no sé si es ahí, en ese momento, cuando estas caminatas relajan, distraen y son buenas para la salud. Lo cierto es que es un paisaje en movimiento. El con su cabello largo, su parsimonia y su risa a carcajadas. Ella que corre, que lloriquea porque quiere que vayamos a su zona favorita y que de la emoción orina tantas veces que llega a casa vacía.

Cuando los miro mientras yo sigo dando vueltas acumulando pasos para llegar a los 10 mil, los envidio. Amo su juventud y su ligereza. Los observo y siento algo de recelo por el amor que se tienen, por su confidencia y por ese vínculo que crearon desde el primer día en que se vieron.

Leo en internet que entre los beneficios de las caminatas están que eliminan el colesterol malo, reducen el riesgo cardiaco, previenen la diabetes, el estrés y la depresión. Para mí, las caminatas me permiten compartir con este par al que amo. Y si, seguramente me enfadaré menos con los desastres de la cachorra tan solo de recordar, lo feliz que nos hace.

PD. Estos no serán siempre sobre #LaVidaConArya. Solo por hoy.

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