miércoles, 21 de noviembre de 2007

VIVIR CON POCO

Si para alguien es difícil abstenerse del placer de acumular, comprar casi coleccionar accesorios en realidad inútiles para la vida, esa soy yo.

Me encanta, podría decir que es mi fascinación, adquirir cosas que sé que nunca utilizare o acumular objetos “por si las moscas”.

Por eso me parece tan difícil enseñarle a mi hijo a vivir en austeridad, no porque sea del todo malo acumular cosas, hay objetos que nos hacen la vida mas fácil y tampoco quiero que mi hijo se vaya a vivir a la orilla del río a vivir sin luz y sin drenaje, no, no exageremos. Lo que yo quisiera transmitirle a mi hijo es a aprender a distinguir entre los imprescindible, lo necesario y lo de plano inútil. Yo creo que mi vida seria mucho mas sencilla y también mi casa estaría mucho mas limpia, si no tuviera en cada estante, un montón de adornitos, velitas, recuerditos… que no sirven para nada y solamente han sangrado mi bolsillo.

Quisiera no tener que gastar en cosas que solo me ocupan espacio y sirven de guarida para bichos y tierrita… pero que le vamos a hacer? Por ejemplo, ahora con la navidad me he dado cuenta de la cantidad de cosas inútiles que las mujeres sobre todo adquirimos o fabricamos. Además me pongo a pensar en lo muchísimo que contamina el foamy, el aluminio, el plástico y la cantidad de árboles que tiramos a causa de papel y mas papel para arbolitos navideños y decoraciones.

Ojala y pudiéramos ser menos ostentosos y no necesitar tanto espacio ni andar tropezando con la mesita llena de fotografías o la alacena llena de cajitas.

Entre los beneficios estarían obviamente el monetario, pero además, nos ahorraríamos también muchísimo tiempo, porque eso si, entre un montón de cajas y botes y bolsas, nunca encontramos nada.

Yo tengo un montón de cosas entre cajones, closet, ropero y mesa de trabajo que no utilizo jamás, no se diga los baúles del recuerdo, llenos de fotos, recaditos y cuanto objeto se niegue a desaparecer.

Creo que mucho de lo que somos por fuera es un reflejo de lo que traemos por dentro y estoy segura de que si, porque día a día me doy cuenta del montón de cosas que traigo en la cabeza solo para torturarme y me impiden encontrar mi verdadera naturaleza.

Por eso me parece importante hablarle a Dem de viajar con poco equipaje, de vivir con poco, porque no creo que necesitemos mucho para apreciar las cosas sencillas y de ellas obtener belleza y sabiduría. Solo que nos empeñamos mucho en opacarnos frente al destello de luces artificiales.

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