El poder de “chupar la alegría”
Uno puede comenzar un día de la manera mas perfecta posible: una sonrisa en los labios, la terapia de decir “te quiero” frente al espejo, el café negro en la mañana, el sol, la caminata, etc.
Pero llegan de pronto esos personajes con el mundo a cuestas y el ánimo por los suelos; con esa capacidad de derrumbar un muro de afirmaciones y decretos positivos apenas con una pregunta, una mueca, el tono de la voz.
No se de donde sacan sus poderes. No usan sables, ni rayos, ni escudos perolas ráfagas de desprecio e inconformidad, son capaces de vencer al superhéroe con la capa o brazalete mas poderosos.
¡Cómo abundan y qué cercanos son de nosotros!
Nos provocan dolor de cabeza, nauseas y una necesidad enorme de correr, aunque el magneto negativo de su actitud, nos mantiene cerca de ellos.
¿Qué hacer? Regresar al enojo… no, de eso se alimentan; abrazarlos y quererlos tampoco, en la mayoría de los casos no tiene sentido pues siempre queda una pequeña llama en su interior, latente, lista para activarse en el futuro.
Lo mejor es soportar el combate, agotar todas nuestras fuerzas y esperar a que se cansen.
Estas bestias generalmente necesitan tiempo de reposo para regurgitar su amargura, para reciclarla el día siguiente
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