El año pasado mi hijo ingresó al Kindergarden y de inmediato, me puse a disposición de la Directora para el apoyo de cualquier evento, mitote, fandango, festejo y argûende que tuvieran.
Para mi esposo esto es muestra de lo mitotera que soy.
Para mi familia es una actitud completamente normal.
En diciembre pasado yo andaba aceleradísima con el asunto del vestuario que llevaría mi hijo en la pastorela que la escuela había organizado. Elegí las telas y los demas accesorios como si se tratara de la mismísima boda de mi hijo. Hablaba del tema con mis amigas y parientes y buscaba consejo para que mi hijo se viera hermoso y fuera poco menos que la estrella del evento.
Platicando con una de mis compañeras, quien tambien tiene hijos en edad escolar, me comentó que para ella (ni su familia) habia sido nunca importante la participación de los chicos en ese tipo de actividades.
Reflexioné un tanto al respecto y si bien me parece muy respetable su punto de vista, desde el mío representa una infinita importancia la participación de los chicos en este tipo de eventos. He heredado de mi familia la actitud protagonica, a veces cayendo en la soberbia, lo admito, y de estrellato pero sobre todo, confieso que se siente muy lindo prepararse para una representación, coreografía, desfile, asamblea, etc. sobre todo considerando que la familia entera participa y el pequeño se siente el centro de atención.
Para mi siempre ha sido muy importante reafirmar e inculcar la seguridad en los niños, y ahora en mi hijo aun mas, y estos eventos me parecen una oportunidad extraordinaria para volverlos mas activos y participativos precisamente y por supuesto, que los reflectores volteen a ellos.
Como digo, respeto mucho la opcion de mi amiga de mantenerse al margen de este tipo de situaciones, por supuesto que te ahorra un montón de estress, gastos y angustias pero en mi caso, no cambio por nada del mundo, el momento en que mi niño, ataviado con sus ropas brillantes de razo azul y blanco, recito, de corridito y sin equivocaciones, el discurso que le tocó decir, arrancando flashazos, sonrisas, murmullos y aplausos del público.
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