Aqui otro de mis cuentos...
La fotografía de Ricardo Solórzano que aparece en la contraportada de su libro, parece tomada de un pasaporte o una credencial de identificación, de frente aparece su rostro inexpresivo y apenas alcanza a distinguirse la camisa y el saco abiertos de forma descuidada y su mirada fija enmarcada en una piel llena de arrugas... mira a nadie o a todos. Los labios apretados y el cabello sin arreglar se anteponen a un fondo grisáceo y al pie de la fotografía, la descripción de una novela prohibida, censurada por la iglesia y los gobiernos porque es sucia, irreverente, sacrílega han dicho y la han retirado de las librerías y han prohibido a la editorial publicar mas ejemplares pese a la demanda morbosa de lectores frecuentes y principiantes. Ricardo Solórzano se niega a dar entrevistas, inclusive pocas son las revistas y periódicos que le buscan por temor a represiones por el Gobierno y los grupos que se han manifestado en su contra. Solo una aparición ha tenido el autor de tan escandaloso libro y fue ante una televisora, la mañana que salió del país:
"Hay algo, entre mis lectores y yo... que difícilmente las personas que no se encuentren en contacto con mi obra, descubrirán"
La gente se pregunta, de que trata el libro, porque de fondo no lo saben y solo pueden especular sobre el contenido o creer en los rumores que corren de boca en boca, es que habla de que un sacerdote obliga a los niños en su iglesia a tener relaciones con animales... es que critica al Gobierno y le saca los trapitos al sol... es que dice que los empresarios se juntan y contratan a las artistas para orgías... es que es de una bestia que devora mujeres vivas... es que solo los lectores saben lo que sucede en el libro.
Mauro compro el libro de Solórzano porque hacia tiempo había leído una novela de él que le pareció buena y cuando leyó el libro de "Los Personajes" ahora tan comentado y prohibido, una de las historias aprecia relatar con toda precisión su vida entera, se quedo helado al leer su nombre completo en uno de los siete cuentos, era él, no cabria la menor duda, Mauro Saldivar Escobar, joven de cabello oscuro y cuerpo delgado, con precisión Ricardo Solórzano había descrito la fisonomía del muchacho con tal similitud que hasta las cicatrices y lunares se encontraban descritos en el mismo lugar donde estaban localizados realmente. Mauro no acababa de admirarse ante tal coincidencia pero su sorpresa no termino con verse reflejado físicamente, sino que se extendió por el resto de la historia, cada uno de sus pensamientos y deseos estaban plasmados con las mismas palabras con que él mismo las habría pensado un día. Sus propios temores y ambiciones, todo cuanto había hecho por escalar cada uno de los peldaños de su carrera, las mentiras que había dicho, los engaños y la forma en que había tenido que quitar del camino a cuantos le impedían continuar con sus logros. Mauro Saldivar Escobar estaba en uno de los cuentos, exhibido, expuesto... retratado, con tal precisión que temía salir a la calle y ser señalado por otros lectores, por suerte, la obra había sido retirada del mercado y escondida o quemada, no importa ya pues nadie mas podrá leerla.
Renata Covarrubias Alvarez regreso en cuanto pudo a la librería donde había adquirido el libro de Solórzano, para buscar el resto de los ejemplares y adquirirlos. Desesperada tomo los seis volúmenes que quedaban en el estante y antes de encaminarse a la caja abrió uno de ellos hojeándolo, buscaba el cuento en donde hablaban de ella, de la Señorita Covarrubias Alvarez, maestra soltera y amargada, cuarenta y siete años de una historia llena de represión y rencores escondidos, de deseos de venganza y muerte. Escenas tan claras y detalladas que le hacían casi transportarse al momento en que las había vivido y en las que su imaginación la había dejado tan satisfecha como si realmente hubieran sido cumplidos sus deseos. Pero solo encontró su historia en dos de los seis libros que tenia sobre una de las mesas, va a llevarlos todos? le pregunto uno de los vendedores, son versiones distintas? no se, yo no los leo, nada mas los vendo, porque? Vienen diferentes cuentos en cada libro? ya le dije que yo no los leo, no mas los vendo, los va a llevar todos? Renata tomo los seis ejemplares, pago y al llegar a su casa volvió a hojear con calma cada uno de los libros... su historia había desaparecido.
Lo mismo le sucedió a Erck Torres Zavala, a Laura Reyes Morales, a Catalina Rivas Suárez, a Francisco Olvera Izaguirre, a Carlos Velez García, a Nicolás Rueda de la Cruz y muchos lectores mas que se buscaron en otros ejemplares y ya no se encontraron. Por eso, para muchos pareció extraño que los pocos lectores que habían podido adquirir la censurada obra no reclamaran el derecho de su autor por continuar en el mercado, porque pensaron que podría aparecer un ejemplar en el que estuvieran retratados de nuevo.
Rosario Cuellar Lozano quemo una a una las hojas del libro en donde encontró la vida de ella y la de su padre descrita con tal minuciosidad que aprecia que el autor se había escondido en alguna parte de su recamara mientras ellos mantenían sus secretos encuentros, con las mismas acciones, rituales, objetos y consecuencias.
Alonso Zapata Robles hizo lo mismo, espero pacientemente hasta que cada una de las hojas del libro había sido convertida en cenizas y cuando esto sucedió continuo con las portadas. Encerrado en su lujosa oficina y solo, poco antes del amanecer, Alonso pisoteo el polvo negruzco y volátil en que había convertido el volumen de Solórzano, ahí se consumió su historia y la de sus socios y todos los secretos de los que había sido cómplice o ejecutor y entre lagrimas y un llanto envuelto en pánico por la noticia que seguramente aparecería en periódicos, programas de televisión y revistas en los días siguientes acabando así con su prestigio y fortuna. Una vergüenza desconocida para el se deposito en su rostro, el mismo que fue incapaz de ver en los espejos que forraban las paredes, se apretaba la cara entre las manos y echaba hacia atrás su pelo humedecido por un frío sudor en el que sintio ahogarse. Abrió de par en par las enormes ventanas de su privado y en la noche callada como pocas veces, el estallido de un revolver se perdió, junto con las cenizas que volaron con el viento por la ciudad... la noticia y el escándalo nunca apareció.
Ninguno de quienes poseen el libro de Ricardo Solórzano, son capaces de mirar fijamente la foto que aparece en la contraportada, porque temen que con su mirada fija e inexpresiva, se encuentre leyendo en las suyas los secretos que le faltaron contar en las historias que mutaron de un ejemplar a otro hasta exhibirlos a todos.
Patricia Bazaldúa
3 comentarios:
porqué poner los dos apellidos de los personajes?
Bueno, pues decidí ponerles nombres y apellidos a los "personajes" en un intento de que sean protagonistas, ya que en función de la historia, son los protagonistas de las propias historias que ven en el libro
no mas por eso
ESTE VIERNES! TALLER DE ENSAYO!!!!
Me gustó tu cuento... creo que el argumento daba para más, pero me gustó mucho. Felicidades.
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