
De veras que si!
Es que no puede pasar un dia, es mas, no pueden pasar de las 10 de la mañana sin que ya haya bebido mi primer taza de cafe, eso si, calientisimo y negro como la oscuridad... y si eso es alguna referencia sexual, bueno, pues ahora ya se sabrá otra de mis adicciones... ups! esto lo lee mi familia... jajajaja
En fin, la cuestion es que en mi escritorio (el de la oficina) hay permanentemente un bote de 300 gr. de cafe; en mi departamento hay por lo menos otro bote igual, ademas de uno descafeinado, por si me enfermo y me quitan el café-café, ademas de por lo menos unas 5 clases de cafes mas (molido, con canela, turco, expreso, etc.)
No puedo vivir sin él, para mi no hay una mañana perfecta (o imperfecta inclusive) si no estoy rodeada de ese olorcito a viejo, amaderado del café.
Me gusta sentarme a ver desayunar a mi hijo los fines de semana mientras yo bebo a sorbos (porque deberá estar ardiendo) mi cafecito y Dem me ve pregnutandose que es ese brebaje que tomo con tal fascinación y el cual le he prohibido (por lo menos hasta que sea adolescente) tajantemente.
Y me he dado cuenta de mi adicción desde el momento en que me pone mal cuando no lo tengo, el mundo se me rompe en pedazos, las personas (TODAS) me parecen insufribvles, insportables... mortales... en cambio, la cosa cambia luego del primer sorbo, hasta el wey que se sienta a mi lado es menos fastidioso, los chistes estúpidos de los demas me parecen murmullos, la mirada inquisidora de mi jefe me parece dulce y el dia pasa ligero.
No hay nada como mi cafecito caliente, y es una reverenda emergencia condo mi famoso bote de 300 gr. de cafe (que no comparto con nadie) se acaba y olvido traerme el de mi casa... o no traido dinero para comprarme un botecito aunque sea pequeño... Y la cosa no mejora, cuando ante su ausencia, debo suplirlo por la payasada del Capuchino y sus variantes.
Nada como el café... por cierto, voy por mi segunda taza
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