
Pero de verdad es muy, muy frustrante, que para ponerse el ultimo pantalon que a uno le queda y que ya es una o dos tallas mas grande que el resto de la ropa, halla que acostarse sobre la cama, sumir el estomago y rogarle a Dios que en una sentada en la oficina, el bendito pantalon no reviente las costuras y muestre un obeso y celulitico trasero.
Es ahi cuando una llora, chilla, grita y patalea...
"ERES UNA PINCHE GORDA"
"MALDITA CERDA"
"MUERETE VACA"
Y asi un sinfin de frases amorosas para comenzar el dia
La cosa es que de inmediato, a tragarse la sibutramina, a desayunar yogurt y gelatina... y mucho te... muchisimo
Y rogandole a Dios que no lleguen las 7 de la tarde y nos sentemos a la mesa a otro atracon de pasta, carne y refresco (de dieta, por lo menos)
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