
Juan rió muchísimo cuando se lo dije la primera vez, te conté que yo quería trabajar en el circo?
Hace un montón de años, por lo menos unos 25, yo tenía como 10 y vivía con mis padres en Linares. MI PAPÁ trabajaba en el ayuntamiento y había comprado, junto a un par de conocidos, un terreno muy grande que después sería la casa de nuestros sueños.
La cuestión es que por esos días llegó un circo al pueblo y ante la imposibilidad de instalarse en unos terrenos que por lo general, se destinaban a ese fin, mi padre junto a sus amigos, ofreció el enorme terreno para que se pusieran ahí.
Como las hijas del dueño del terreno, mi hermana y yo, entrabamos a todas las funciones.
Aun recuerdo que la carpa me parecía enorme, la pista monumental y los animales espléndidos... y que decir de la hermosa "mujer" a la que el mago-domador-payaso, lanzaba dagas filosísismas. Despues, muchos años después, mi padre me contó que no era una hermosa chica, sino que se trataba de un trasvesti que por las noches, en las funciones para adulto del circo, imitaba igual a Rocío Durcal o a Vicente Fernández.
Después de una breve temporada, el circo se fue de mi pueblo y creo que fue la última vez que visité uno, porque luego me hice adolescente y las funciones circenses no aparecen en las agendas de las teenagers alocadas y desubicadas.
Hace un par de días, llevamos a mi hijo al circo y de nuevo, reafirmamos el encanto de tener un hijo y nacer de nuevo... encantarse con los tigres y tener el corazón en un hilo por los trapecistas. Aunque me hicieron falta los elefantes y los leones, salimos contentos. No solo porque pasamos casi dos horas divertidos, sino porque caminamos de nuevo bajo una carpa de circo y comimos golosinas. Volver a ser niño es un privilegio que se le da a pocos. Gracias Dem por lo que haces por mi.
Yo quería trabajar en el circo y como no se pudo, convertí mi vida en una función... y la verdad he tenido de todo un poco... payasos por montones, he caminado en la cuerda floja, me he enfrentado a fieras terribles y si, ha habido tanta magia que es imposible meterla en un sombrero.
Yo quería trabajar en el circo, pero como no se pudo, ahora tengo a mi hombre fuerte y mi changuito... jajajajajajajaja
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