viernes, 25 de febrero de 2011

Los buenos tiempos

Para Juan José, que con su triste partida

ha traído a la memoria, flashazos de momentos

infinitamente felices.

Hace tiempo participe en un concurso de poesía coral. Fue en secundaria y, pese a estar en el peor grupo (perdón a los compañeros) por la indisciplina que nos caracterizaba, pusimos el corazón en ello… día a día llegábamos puntuales a los ensayos, memorizábamos nuestras líneas y poníamos el las gargantas a tope.

Aún recuerdo, la noche previa a nuestra presentación en el teatro del pueblo, en competencia con otras escuelas. Yo era la solista femenina y no se cuantas veces en silencio, repetí los textos completos. Casi no dormí. Mi madre daba vueltas por mi cuarto diciéndome que todo saldría bien, que descansara.

Al día siguiente, y con las energías de adolescentes, salimos todos a ganar… y ganamos.

Hubo por ahí algún par de accidentes, como que las palomas que lanzábamos al final, en representación de la Paz a la que hacía alusión la obra, cayeron en el regazo de uno de los jueces, con lo que pensamos que teníamos la causa perdida.

El unes siguiente nos anunciaron el triunfo. No hubo ni diplomas, ni trofeos puesto que nuestro mal comportamiento era impedimento para merecer tanto. Pero el hecho es, que cuando uno gana, pero mas allá, cuando uno desea algo con todas las fuerzas, no hay nada que se interponga. Puede sonar a lugar común, pero creo que cada uno tenemos una anécdota semejante, en la adolescencia o en la madurez… o está por venir. El hecho es, que uno tiene pocas cosas en la vida de verdad dignas de ser contadas. Recuerdo esta historia y sigo sintiendo el nudo en la garganta… el grito que dimos cuando supimos que éramos los campeones... la risa, los abrazos.

He tenido muchos momentos extraordinarios en mi vida hasta ahora, pero hace tiempo, que necesito un reto de esos tamaños, algo en lo que “se me vaya la vida” como se suele decir. Voy por el…

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