lunes, 24 de enero de 2011

UNA PARTE DE MI, ODIA LOS LUNES


Una parte de mi odia particularmente estos días, no solo porque automáticamente permanezco lejos de mis hombres casi todo el día, sino además porque estos días acaban por martirizarme el coxis, los brazos y mis atolondrados pies.

Y es que tomar el metro en Guadalajara no es cosa nada divertida, mucho menos a las 8 de la noche cuando la gente, la de verdad, saca lo peor de si mismos y se trepa en vagones como entes inanimados.

No es lo mismo ver una linda escena de película de un metro neoyorkino, que sufrir el transporte real. Las faltas de cortesía y educación, los apretujones, la imposibilidad de leer y conformarse con ir viendo las caras, algunas adormiladas ya y otras quejumbrosas de los acompañantes.

La gente de verdad, la que paga y sufre esta ciudad se vuelven bultos carnosos, amasijos pegados los unos a los otros hasta que, luego de 8 estaciones, el camino nos lleva a casa

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