
Siempre he pensado en la posibilidad de millones de historias que circulan entre la gente que aborda el metro...
El abanico de posibilidades es tan amplio, que responde a días, horarios... no es lo mismo los rostros del lunes a los de los sabados... tampoco es igual la gente por la mañana, tan arreglada, todo tan en orden (u otros que apenas alcanzaron a colgarse una cachucha para disimular el despeinado) a las tardes o noches cuando todos regresamos agotados.
Antes me preguntaba por las historias de la gente por su apariencia... el vestido, el peinado, el maquillaje... jugaba a imaginar las historias de niñas muy lindas, vestidad muy correctamente con su lonchera y bolsa de mano colgando, siempre erguidas y serias.
Ahora las caras se ven diferentes y me pregunto, cuantos de ellos tienen miedo, quien entre la multitud va armado, quien planea cometer o cometió un delito,cuantos de todos ellos llevan droga escondida o van drogaísimos (porque a diferencia de los que acostumbran estereotipar, dudo mucho que es simple deducir quien se metió qué droga), cuanta de esta gente no quisiera llegar a su casa, quien desea no regresar a su trabajo, quien odia su vida o a si mismo y en cuantas de esas cabezas anda rondando la idea de que nos lleve a todos la chingada?
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