
Hace tiempo lei el discurso que Denisse Dreser dio ante un grupo de empresarios de COPARMEX, en el hablaba particularmente de la forma en que todos los mexicanos mendigamos, la manera indignante en que hemos aprendido a mendigar. Desde un lugar en la universidad, las calificaciones, un trabajo.
Aprendemos a rogar, a pedir y pedir todo el tiempo, despues lo vemos en la television, cualquiera se prostituye por un programa... un puesto politico. Y como la intencion es lamer las botas del otro para escalar, para subir un poco, rebajarse hasta llegar al puesto de aquel al que acosamos y perseguimos con favores entonces nos aferramos, con uñas y dientes a aquello que creimos, nos ganamos con esfuerzo y merecemos conservar.
Por eso, intento comprender la actitud de algunas personas, a no arriesgar lo "ganado", a protegerlo, a no "echar un paso atras", sin embargo, no logro entender, en que momento se pierde el gusto, las ganas... la pasión.
Tal vez por eso no he llegado al lugar al que llegan otros con facilidad, será porque me niego rotundamente a dejar de hacer lo que amo, porque confio en que aun hay gente que se aferra mas a aquello que lo apasiona, que lo divierte, que lo hace feliz y no vivimos con la carga de la culpa, o la añoranza de pensar como sería la vida si hiciera aquello que me gusta.
Si viviera de verdad.
Si hiciera aquello que hago con amor de verdad.
Si amara de verdad.
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