Espero que llegue pronto ese día, en que mi hijo me pregunte si era cierto, si de verdad pasó que un tiempo los mexicanos nos odiamos, que hubo quien mató inocentes, cortó cabezas (literalmente), u otros que metieron cuerpos inhertes en baños de ácido.
Quiero decirle a mi hijo, en algunos años (ojalá y sean muy pocos), que algo pasó, que nos esquivocamos.
Espero decirle esto, sentada afuera de mi casa observándolo jugar en la calle.
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