Algo debo hacer bien, o algo de gracioso o bueno he de tener, que pese a mis neurosis, mis prisas, mis frustraciones y mis gritos, hay gente que sigue a mi lado.
Puedo mencionar un montón, en primera mi marido, que se fleta frecuentemente un sinnúmero de malas caras, reniegos, etc. muchos de mis amigos a los que les quedo mal o hasta mi hijo, que la verdad, creo que es el que menos.
Sin embargo, debo decir, que la señora de la tienda, afuera de mi oficina, es la que se lleva la medalla de oro. Digo, igual tiene su recompensa, nuestra relación si bien es cordial y a veces tirante, depende de mi consumo, de dinero pues.
Debo decir que la mayoría de las ocasiones llego de buenas, tomo las galletas o el sandwich que he de comprar, pago, saludo y me voy. Sin embargo, hay otras que me desquito... llego corriendo, agarro esto y aquello de mal modo y me adelanto a la fila de compradores preguntandole a la pobre mujer que cuando es, sé que la estreso, sobre todo cuando las veces que le he dicho "sabe que, mejor nada, tengo prisa" o "rapido señora, porque voy tarde"
Se que eso es de niña chiflada y consentida... gandalla, arrebatada...
Esta mal, para acabra pronto.
Pero ella tambien me quiere, nunca me ha contestado de mal modo y hasta la bendición me da, sobre todo en esos dias en que vengo malencarada, que son sin duda cuando mas la necesito.
Pobre mujer, cuantos mas como yo debe aguantar en el dia, yo la verdad, les mentaría la madre a todos y cerraría la tiensa, no tengo ese temple bondadoso y amable.
En fin, ahora que caigo en cuenta, debo confesar que me averguenza ese comportamiento, tengo 37 años, se supone que soy una mujer madura que debe controlar sus impulsos, para despues... MORIR DE UN INFARTO... a nadie le viene mal un par de gritos de vez en cuando... o no?
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